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En los hospitales, son frecuentes las infecciones intestinales. La razón debemos buscarla en que los tratamientos de antibióticos que se recetan para combatir infecciones y facilitar la recuperación del paciente, suelen atacar a las bacterias “normales” de nuestro intestino. Si esto ocurre, se recetan más potentes antibióticos y el paciente mejora.
En ocasiones, la infección intestinal producida por los antibióticos, favorece el crecimiento de una bacteria muy dañina (C. difficile) que es muy dificil de eliminar y que produce diarreas graves, fiebre y vomitos. Para estos casos mas complicados unos investigadores americanos han comprobado una terapia que se conoce desde el siglo IV en China, y que allí llamaban “sopa amarilla”
Muchos médicos especialistas lo saben desde hace años, pero no habían estudios ciéntificos que avalaran los resultados. La mejor forma de recuperar las poblaciones de bacterias que tenemos en nuestro intestino es hacer un trasplante desde un intestino sano.. Vaya, cogemos heces de una persona sana y se las damos a un enfermo para que al llegar a su intestino allí restablezcan el equilibrio natural.
Es un gran avance esta investigación. Pensemos que sólo en EEUU. hay 300.000 afectados al año de estas diarreas de dificil curación.
Aún queda por solucionar algo importante.. Hay que mejorar la técnica para “trasplantar” las bacterias de la persona sana a la enferma. No debe ser facil convencer a un enfermo que se tome varias veces al día un apetitoso caldito de color marrón, sabiendo que ahí dentro le han metido “eso” que curará su intestino..