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La iluminación, tradicionalmente casi nunca la tenemos en cuenta a la hora de calcular el ahorro eléctrico y doméstico: siempre consideramos que, en casa, hay electrodomésticos con mucho más consumo que una bombilla.
No obstante, debemos pensar que la iluminación es una necesidad diaria; y en algunos casos, tenemos las luces encendidas durante varias horas no necesarias, mientras otros consumos – como los del frigorífico, la lavadora, etc.– son diarios y por un espacio de tiempo continuo en el caso del frigorífico. El ahorro por iluminación led varía según condiciones, uso y tecnología utilizada. Esta tecnología avanza tan rápido que para conseguir el máximo ahorro con bombillas led, debemos saber elegir bien en cada momento.
En cualquier mercado, podemos encontrar “luminarias” (lámparas) con tecnología led y mayor a 100 lúmenes (medida de luminosidad) por cada vatio de potencia e incluso las que no alcanzan esta cifra tan alta (algo más antiguas), siguen siendo más eficientes que las lámparas habituales de bajo consumo y claro está, que las antiguas bombillas incandescentes. Aunque todas ellas sean más económicas, las led modernas son más eficientes y proporcionan más luz con la misma potencia. Este es un factor determinante a la hora de calcular la rentabilidad de cualquier opción.
El ahorro – dependiendo de que elijamos led de última generación u otros modelos anteriores – suele oscilar entre un 50% y un 70%, si estas son  comparadas con las bombillas CFL Compactas (bajo consumo convencional), y entre el 85% y el 95% si las comparamos con las bombillas incandescentes. Un apunte más: las lámparas led se fabrican ya en todos los modelos de casquillos tradicionales, por lo que es muy fácil sustituir las bombillas antiguas.