lifi

Todos los lenguajes informáticos se basan en el sí o el no, el encendido o el apagado, el 1 y 0. Por eso se llaman binarios. Cada dato está lleno de combinaciones de estos dos elementos, no hay más.
Siendo así, ¿por qué no decirle a nuestro PC, tablet o móvil que cuando vea la luz encendida considere que ha recibido un 1 y que cuando note que está apagada, apunte un 0? Así de sencilla es la tecnología lifi (un juego de palabras con wifi, pero utilizando el inicio de la palabra “light”, que significa luz en inglés).
Esto es algo que a la ciencia se le ocurrió hace décadas (se llama Visual Light Communication) pero es ahora cuando Harald Haas, catedrátrico de Comunicaciones Móviles en la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Edimburgo, va a revolucionar la velocidad de conexión con su empresa Pure Lifi, que ya fabrica y vende los elementos básicos para una instalación de lifi en oficinas a un precio bastante asequible.
Por ahora se comercializa para instalaciones con muchos usuarios, como las oficinas. Pero cuando vaya creciendo el mercado y nuestros chips [para incluir en las bombillas y dispositivos] se extiendan, instalar este sistema en una casa de unos 100 metros cuadrados y unas siete estancias (incluidos baños, cocina…) costará entre 200 y 500 euros”.
El profesor ha sido el primero en demostrar, en 2011, cómo una simple bombilla casera en un flexo es capaz de transmitirle a su PC datos suficientes como para hacer correr un vídeo de alta definición; o sea, muchos, muchos datos. Visto en números, los logros de Haas son aún más palpables: tu conexión a internet, cuando pasa del cable al aire (wifi), es capaz de ofrecerte unos 40 megabits por segundo (Mbps); con una bombilla con tecnología lifi, se ha llegado a alcanzar 500 Mbps (es 12 veces más rápida).

¿QUÉ HACE FALTA?

Para que esto sea posible, el ingeniero ha perfeccionado los dos elementos clave que hacen falta: el modulador que logra que una simple bombilla LED se encienda y se apague a grandes velocidades (tan, tan rápido que el ojo humano ni lo percibe), y el sensor de luz (fotodiodo) que recoge y traduce cada uno de esos destellos. Es decir, en cuanto tus bombillas estén conectadas a las órdenes de tu conexión de internet mediante unos pequeños accesorios (en el futuro lo traerán incorporado) y tus gadgets tengan instalado el fotodiodo, el mundo será otro.
Pero, ¿qué pasa si hacemos sombra entre la bombilla que nos sirve de fuente de wifi (lifi) y nuestro dispositivo?, le preguntamos: “Ése es uno de los errores de concepto que mucha gente tiene”, responde. Todas las bombillas (siempre hay más de una en una habitación) están emitiendo datos y un algoritmo se ocupa de distribuir el trabajo pero “la tecnología lifi también está pensada para aprovechar la luz que se refleja en los objetos y en las paredes“, añade. O sea, no solo funciona por luz directa.

WIFI GRATIS EN LA CALLE

Dado que las bombillas están por todas partes, esta conexión de altísima velocidad podría servirse desde las propias farolas de la calle (siempre que tengan bombillas LED, más capaces de encenderse y apagarse rápidamente).