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Ahora que las temperaturas suben y suben, a final de mes la factura de la luz también nos va a causar un buen sofoco. Aquí tienes tres sencillos trucos con los que ahorrar luz en verano.

1.- Haz de tu casa una “cueva”
Tan solo con que bajemos las persianas en las horas que más da el sol, así como correr las cortinas o desplegar los toldos nos permitirán tener nuestra casa unos grados por debajo del exterior. Ojo, no hace falta que estén bajadas del todo, si no perderemos la luz. Además, para ser óptimo deberíamos cerrar las ventanas, al menos las que den a las fachadas en las que de el sol. Esta solución es perfecta si trabajamos fuera de casa.
Ahora bien, cuando volvamos a casa ¿qué hacemos? Si tenemos la gran suerte de que nuestra vivienda tiene corrientes de aire debemos aprovecharlas. Aunque durante las horas en las que da el sol más fuerte es importante aislar las estancias, a lo largo de la noche (cuando las temperaturas son más bajas) es interesante dejar que fluya el aire. Eso sí, si no vivimos en un inmueble de estas características, con un ventilador conseguiremos bajar unos grados la temperatura pero sin gastar tanto como con el aire acondicionado.
2.- Desconecta los focos de calor para ahorrar luz
Para evitar que la habitación se recaliente es importante evitar los focos de calor. Estos serían, por ejemplo, las aspiradoras, los ordenadores, los televisores… Está claro que esta medida es un tanto peculiar, puesto que muchos de nuestros hábitos están ligados, necesariamente, a estos aparatos. Así pues, podemos tomar medidas complementarias como:
Cocinar siempre con el extractor de humos encendido. Además de evitar malos olores no acumularemos el calor residual en la cocina.
Enchufar un ventilador mejor que el aire acondicionado. Tal y como decíamos antes, no solo consume menos energía, sino que podemos enfriar el ambiente combinándolo con un bol lleno de hielo y sal.
3.- Haz del calor tu aliado
Son muchas las situaciones que hemos contemplado en las que el calor nos molesta. Sin embargo, éste también puede hacernos ahorrar luz en algunos momentos, tales como:
– Secarnos el pelo sin necesidad de secador.
– Evitar el uso de la secadora.
– Descongelar los alimentos aprovechando la temperatura ambiente evitando el uso del microondas. Como es de esperar, con este calor este procedimiento es mucho más rápido que en invierno.